En esta ocasión, recurrimos a los jóvenes para preguntarles sobre la lengua de señas. ¿Les interesa? ¿Quisieran aprenderla? ¿Creen que es importante en los colegios? Así que realizamos un pequeño sondeo a partir de una encuesta y queremos compartir nuestros descubrimientos con ustedes.
Encuestamos a 14 personas entre los 15 y los 20 años, hombres y mujeres que se encuentran estudiando en este momento, ya sea en sus últimos años de colegio, o ya en un nivel universitario. Esta encuesta la enfocamos en jóvenes ya que uno de los objetivos de nuestro blog es generar conciencia frente a la inclusión de las personas en condición de discapacidad, en este caso a nivel auditivo y de habla, y es en la juventud donde se consolidan las barreras en la participación, la comunicación y la cultura (Susinos y Parrilla, 2008).
Les hicimos 6 preguntas: la primera, preguntando que si alguien en la familia del encuestado tuviera una condición de discapacidad auditiva, qué mecanismos utilizaría para comunicarse; la segunda, cuál sería el motivo por el cual les gustaría aprender lengua de señas; la tercera, si pagaría por un curso de esta lengua y por qué; la cuarta, si conoce algún instituto donde pueda aprender esta lengua; la quinta, cuánto tiempo estaría dispuesta la persona a invertir para aprender esta lengua; y la última, si cree que las instituciones educativas deberían enseñar lengua de señas y por qué.
En la primera pregunta, en general, la respuesta más utilizada fue que aprenderían la lengua. La mayoría de las mujeres encuestadas respondieron que si tuvieran a un familiar con una discapacidad auditiva, preferirían aprender directamente la lengua de señas, mientras solo una de ellas respondió que utilizaría otros sistemas de comunicación. Los hombres, por su lado, tuvieron respuestas más variadas: dos de ellos buscarían un intérprete; 3 aprenderían la lengua; y los otros dos utilizarían sistemas de comunicación diferentes. Por otro lado, pudimos observar que en esta pregunta la edad no es factor determinante en las respuestas, ya que no se encuentran similaridades en este aspecto.
Para la segunda pregunta, de las 14 personas encuestadas, 8 respondieron que aprenderían lengua de señas porque lo consideran una experiencia de crecimiento personal; 4 respondieron que lo harían por interactuar con un familiar que tiene una discapacidad auditiva o del habla; y 2 personas respondieron que lo harían si tuvieran que hacerlo para comunicarse con un colega en el trabajo. En el caso de esta pregunta, ni la edad ni el género fueron relevantes para la respuesta.
A la pregunta de si pagarían para aprender esta lengua, las respuestas estuvieron divididas completamente por la mitad: 7 personas dijeron que sí pagarían y 7 dijeron que no lo harían. Las razones fueron bastante diversas. De las 7 personas que dijeron que no pagarían para aprender esta lengua, 4 no lo harían porque no es de su interés o no les parece necesario; 2 personas dijeron que no pagarían porque hay otras maneras de aprenderlo, por ejemplo en la universidad; y 1 persona dijo que no pagaría porque considera que es deber del gobierno brindarnos la posibilidad de aprender esta lengua. Por otro lado, las personas que respondieron que sí pagarían, lo harían principalmente porque es una lengua que les interesa y porque consideran que es una manera de influir en la inclusión de estas personas en condición de discapacidad.
Otro elemento que encontramos a partir de la cuarta pregunta, es que ninguno de los encuestados conoce algún sitio donde se pueda aprender lengua de señas, incluso los que quieren aprenderla. Sin embargo, 8 personas afirmaron que utilizarían todo el tiempo que fuera necesario para aprender la misma, 3 dijeron que solo utilizarían 6 meses para aprender esta lengua; 2 personas dijeron que utilizarían un mes; y solo una persona dijo que utilizaría máximo un año para aprender esta lengua.
Y por último, 8 personas respondieron que sí consideran necesario que las instituciones educativas enseñen lengua de señas, por varios motivos, entre los cuales se encuentra el interés de cada uno por la lengua, su preocupación por los derechos de las personas en condición de discapacidad, la comunicación con las mismas, y la inclusión de personas en esta condición dentro del sistema educativo colombiano. Las personas que respondieron que no a esta pregunta, argumentan que no les parece necesario o útil, o que simplemente los colegios no están hechos para incluir este tipo de clases en el currículo.
¡Y eso es todo por esta entrada! Si quieres conocer nuestras reflexiones y conclusiones sobre la encuesta que realizamos, no se pierdan de nuestra próxima entrada, ya que será la continuación de esta.
¡Un abrazo a todos!
Referencias
Susinos, T; Parrillas, A (2008). Dar la voz en la investigación inclusiva. Debates sobre inclusión y exclusión desde un enfoque biografico - narrativo. REICE. Revista Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación, 6 () 157-171.
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