lunes, 25 de abril de 2016


¡MÁS ALLÁ DE LAS PALABRAS Y DE UN PARADA!



Seguramente muchas de las personas en condición de discapacidad auditiva sufren a diario el "¿ahora cómo hago para comunicarme con las demás personas y que me entiendan?" 

Pues bien, comenzaré relatando una anécdota que me ocurrió hace poco, y como a mí, querido lector, esto también le podría suceder a usted. El otro día salía de mi universidad directo a casa de mis abuelos debido a que mi abuelo cumplía años, mientras esperaba el autobus en el paradero empecé a preguntarme acerca de cómo sería la experiencia de tratar a una persona con discapacidad auditiva. Bueno pues bien, llegó el autobus y me subí como cualquier otro día. De repente el bus empezó a llenarse y se subió un señor de edad, como buen ciudadano le cedí mi puesto y me fui de pié. Era un camino largo y sabía que demoraría al menos una hora en llegar a mi destino, entonces me puse mis audífonos y me puse a escuchar música. 

 Minutos después se subió una señora y al cabo de más o menos veinte minutos, la señora intentó preguntarme algo, yo iba escuchando música así que me quité los audífonos para escuchar lo que la señora me quería preguntar. Sin embargo, en el bus había mucho ruido y  pensé que esa era la razón  por la que  no escuchaba lo que me decía; así que le dije que me repitiera nuevamente. Aunque ella movía su boca, no salían palabras y por fin pude entender que la señora tenía una discapacidad y por eso no podía escucharle. Resignándose, la señora sacó un papel de su maleta y escribió que si aquél bus pasaba por la calle 26. De este modo  pude comunicarme  con ella;  así que  yo trataba de que mis labios se movieran lentamente para que  ella pudiera captar lo que yo decía. Después de esto, intentó decir otra cosa acerca de una iglesia y entonces hizo un gesto como de oración o plegaría, algo así:

Refiriéndose a algo acerca de una iglesia. Me quedé un momento analizando dicho gesto y recordé que yo pasaba por aquel lugar al que ella se refería, debido a que ahí era donde debía  bajarme y le señalé con mucho esfuerzo y algo de dificultad que yo también me bajaba en ese lugar y que yo le avisaría cuando  debiera bajarse del bus. Ella, aunque no pudiese hablar,  pudo expresar su agradecimiento a través de una sonrisa y un papel donde escribió lo siguiente: " joven, muchas gracias, usted ha sido de las pocas personas que me haprestado atención y ayudado."  Yo quedé  estupefacto y  sin saber que decirle le sonreí de vuelta.  Ella efectivamente se bajó donde le indiqué y no la volví a ver. Esa tarde quedé pensando en aquella  situación con la señora y por una parte sentí cierta felicidad y por otra tristeza porque aunque yo la había ayudado, los demás que iban ahí le ignoraron por completo. Se preguntara querido lector ¿por qué cuento esto?  Pues bueno, muchas veces estas personas con alguna discapacidad son completamente ignoradas tratadas con inferioridad y algunas veces discriminación; quería que a través de mi historia  pudiesen reflexionar acerca a las adversidades que enfrentan estas personas y  además, cuestionarse que hubiese hecho en mi situación; ya que, en algún momento tal vez le pueda suceder y ayudar sería la  mejor opción. Pero, ¿sería usted atento hacia esa persona? O si le ha pasado, ¿lo fue? ¿Le regalaría algo de su tiempo a una persona que vive en una sociedad donde  ella y muchos otros los discriminan? Esto lo dejo a su disposición señor(a) lector(a).

Si alguna vez le ha pasado algo como lo que me pasó a mí, lo invito a que nos deje un comentario, nos encantaría leer su historia o anécdota.



















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